jueves, 15 de febrero de 2018

LOS ESCASOS RECURSOS HÍDRICOS DE LA ZONA DE CIEMPOZUELOS (MADRID), DIFICULTARON DURANTE AÑOS, LA ASISTENCIA DE LOS HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS.


El problema de la escasez de agua potable, ya afectó en tiempos lejanos, diversos puntos de la geografía española. El municipio de Ciempozuelos, en la provincia de Madrid, y sus dos hospitales psiquiátricos, que asilaban una importante población de personas enfermas de ambos sexos, tuvieron que soportar, desde los primeros tiempos de establecerse, los graves inconvenientes y molestias derivadas de aquella situación.

Refiriéndonos a las instituciones psiquiátricas, nos remontaremos al año 1877, en que la Sra. Josefa López Alcaraz, vecina de Ciempozuelos, vendió al Padre Benito Menni una finca con una casa solariega y amplia huerta, en la calle de los caños (1) para la construcción de un establecimiento destinado a la asistencia de personas con enfermedad mental.

En 1885, don Ángel Hércules Menni (Padre Benito Menni), y don Raimundo de Oro, apoderado de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, solicitaban al alcalde de Ciempozuelos, la concesión de una licencia para " abrir unas minas o pasadizos subterráneos". Una de ellas partiendo de la casa del Padre Menni, situada en la calle de los Mesones (2) y desembocando en la casa del Sr. Raimundo de Oro, también en la misma calle, atravesando la de los Tres Peces (3).

La otra mina que pretendían construir, tendría su origen en el hospital psiquiátrico de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Jardines, y se comunicaría con otra mina propiedad de las mismas Hermanas, en la calle Príncipe " cuyo subterráneo atravesaría solamente la mencionada calle Jardines". El Ayuntamiento acordó conceder las licencias " siempre que no haya perjuicio particular y las obras se ejecuten con la mayor seguridad y solidez a que esta clase de construcciones se requiere" (4)

Asimismo, el Padre Benito Menni , en nombre del Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios, solicitaba, a la Corporación Municipal, a principios del año 1897, la correspondiente autorización para "cambiar  en parte la dirección de las aguas que se derivan de la mina de Buzanca de su propiedad, tomándolas en el registro que existe en la entrada de la cueva por la parte del cementerio, con objeto de conducirlas por medio de tubería de hierro subterráneo a este establecimiento". Y meses más tarde, el Padre Pedro Piera y Estadella, superior de la institución psiquiátrica, solicitaba al alcalde de Ciempozuelos, que le permitiera prolongar una tubería ya existente, hasta el manantial de Buzanca, con la finalidad de " proveer al establecimiento de las aguas necesarias " (5)

Unos años más tarde, en 1903, el Padre Pedro Piera solicita al Ayuntamiento autorización para instalar una tubería empotrada en una atarjea, que partiendo  de la fuente pública y bajando por la calle Caños, llevara el agua hasta el establecimiento que él dirigía. Esta atarjea tendría como objeto, según el Padre Pedro Piera, " evitar las molestias que en el público ocasiona el constante acarreo de agua desde la fuente pública a este manicomio con las cubas destinadas al efecto, y de favorecer en lo posible a los vecinos  que acuden a por agua a la misma, puesto que con el indicado medio de conducción (...) es preciso estar tomando el agua aún en momentos de mayor afluencia del vecindario de la fuente, por exigirlo las necesidades del establecimiento" (6)

Otro de los graves problemas que tenía que afrontar el Ayuntamiento de Ciempozuelos, era la evacuación de las aguas fecales, que hasta los años cuarenta del pasado siglo XX se abocaban directamente a la vía pública, puesto que las obras de saneamiento y alcantarillado del  municipio, así como las abastecimiento de agua corriente, se efectuaron entre los años 1941 y 1944, con lo que, las conducciones de aguas negras discurrían libremente por las calles y desembocaban en los descampados de las afueras, con los consabidos riesgos para la salud pública, sin descuidar las numerosas quejas del vacindario, por las serias molestias que tenían que soportar a causa de los malos olores y las filtraciones.

A modo de ejemplo, nos referiremos concretamente a la reclamación  de un vecino, Félix Pachón, que se dirigió al alcalde exigiéndole que impidiera que " las monjas del Psiquiátrico del Sagrado Corazón hagan una atarjea de salida de aguas fecales"porque pejudicaba seriosamente sus intereses (7), y unos años más tarde, en 1907, envió otro escrito al alcalde para que prohibiera a las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazónde Jesús, que rieguen con aguas fecales un huerto conocido como " Pozo de la Nieve", en las calles San Cosme y San Damián y Peñuelas, "ya que las malas olores y las filtraciones afectan a los huertos de otros vecinos ". La Corporación municipal, después de efectuar una visita a los huertos de las religiosas, les ordenó que quitasen el depósito que tenían en aquel huerto y les limitó el uso de aguas fecales para el riego desde las 12 horas de la noche hasta las 3 horas de la madrugada. (8).

RESTRICCIONES DE AGUA EN LOS AÑOS DE LA POSTGUERRA

Muy duros fueron los años que siguieron a la finalización de la Guerra Civil española para los vecinos de Ciempozuelos, atendido que, a  las circunstancias propias derivadas de la contienda fraticida, tuvieron que sumarse las restricciones impuestas por las autoridades como consecuencia de la carencia de agua potable. Largas y tediosas colas en las fuentes públicas, ocasionaban graves inconvenientes y molestias a los vecinos, cuyo censo había aumentado considerablemente en los últimos tiempos, especialmente con los cerca de tres mil enfermos que albergaban los dos hospitales psiquiátricos.

Así las cosas, la situación llegó al extremo que, a mediados del año 1944 el Ayuntamiento decidió establecer unos horarios de racionamiento de agua potable para los centros hospitalarios y en el Convento del Santísimo Redentor. Se acordó que los Hermanos de San Juan de Dios recibirían agua los martes, jueves y sábados, desde las 21:30 horas hasta las 08:00 horas del dia siguiente; las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, los lunes, miércoles y viernes, en el mismo horario, y las Madres Oblatas del Convento del Santísimo Sacramento, los domingos, desde las 20:00 horas a las 08:00 horas del día siguiente. (8)

En verano de 1950 la escasez de agua fue tan angustiosamente preocupante  que el Ayuntamiento se vió en la necesidad de firmar un convenio con los Hermanos de San Juan de Dios en el que los hospitalarios permitían la construcción de unos pozos de captación de agua en una finca de su propiedad denominada " San Pedro", en el término municipal de Valdemoro, a cambio de que el hospital dispusiera de la totalidad del agua que a través de esta conducción llegara al pueblo de Ciempozuelos, con un mínimo de 30 horas semanales, y que el Ayuntamiento corriera con los gastos del fluído eléctrico o de combustible que consumieran los motores de extracción y todas las obras que para la captación y suministro de aguas se hicieran en el interior de la finca de su propiedad. (9)

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, la pertinaz sequía agotó los manantiales de Griñón y el convenio con los Hermanos dió escasos resultados, y los nuevos proyectos de traída de aguas no dieron los resultados esperados, atendido que los caudales hallados resultaban insuficientes para atender las demandas de la población. Y este largo via crucis de problemas y obstáculos, se prolongaría hasta los años setenta y ochenta del siglo pasado, hasta que, de una manera definitiva se consiguiera  mejorar la calidad del agua y se pudiera suministrar en la mayor parte de los hogares del municipio. Su abastecimiento fue asumido por el Canal de Isabel II, con la considerable mejora que ello supuso para los habitantes de Ciempozuelos.

(1) Esta calle y la de Tres Peces, se juntaron y pasaron a denominarse Calle del Padre Benito Menni.
(2) Actualmente Travesía del Capitán Oro Pulido.
(3) Actualmente calle del Padre Benito Menni
(4) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Fondo antiguo sin catalogar. 27 de abril de 1885. Documento 11 del Apéndice Documental.
(5) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Fondo antiguo sin catalogar. 30 de Setiembre de 1879. Documento 13 del Apéndice Documental.
(6) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Fondo antiguo sin catalogar. 6 de agosto de 1903. Documento 19 del Apéndice Documental.
(7) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Documentación sin catalogar. 13 y 19 de julio de 1907
(8) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Documentos sin catalogar del año 1944. Documento 27 del Apéndice Documental.
(9) Archivo Municipal de Ciempozuelos. Documento sin catalogar del año 1950. Documento 30 del Apéndice Documental.

FUENTE DE CONSULTA

Núñez Herrero, M. y Murillo Fragero, J.L. " Estudio y catalogación del antiguo sistema de abastecimiento hidráulico de Ciempozuelos (Madrid). Origen y transformación de las mimas o galerías subterráneas. Fase I" 2004. Memoria inédita depositada en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Ciempozuelos (Madrid).

viernes, 9 de febrero de 2018

DURA REPRIMENDA DEL PADRE BENITO MENNI AL DIRECTOR MÉDICO DEL MANICOMIO DE SANT BOI DE LLOBREGAT ( 9 DE AGOSTO DE 1897)

"El Enfermo", obra de Franco Musso, en los jardines del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, de Sant Boi de Llobregat, inaugurado con motivo del Centenario de la presencia de los Hermanos de San Juan de Dios en este establecimiento.( 24 de setiembre de 1995).

Han sido varias las personas que siguiendo este blog, han contactado conmigo  comentado haber quedado impresionadas por la dureza en que el Padre Benito Menni se había dirigido, en carta enviada al director médico del Manicomio de Sant Boi de Llobregat, disgustado por ciertas carencias en  la atención médica a los enfermos allí asilados.

Recordando que el domingo, dia 11 de este mes de febrero, es el Dia Mundial del Enfermo, me permito reproducir íntegramente, a pesar de su extensión, el contenido de aquella carta.

" San Hilario Sacalm, 9 Agosto de 1897
  Sr. D. Juan Heredia (1)
 Muy Sr. mío y distinguido amigo: Aprovechándome  de la tranquila estancia de este hermoso país, procuro dar cima uno tras otro a los diferentes asuntos que preocupan mi imaginación.

Uno de estos y no el menor, es lo relativo a la parte técnica de este establecimiento, la cual en realidad me parece no está a la altura  que, según mi conciencia, debe estarlo, y no iría yo tranquilo ante el tribunal de Dios, si dejo las cosas tal como van marchando; pues uno se condena  no solamente por hacer cosas malas, sino también por ser  negligente en el cumplimiento de sus deberes, o no ser suficientemente eficaz para exigir de los demás el que cumplan real y verdaderamente como corresponde en conciencia.

Ud. sabe, mi estimado Dr., cuántas manifestaciones le he hecho de aprecio, y mis sentimientos de simpatía para con Ud. son siempre los mismos; pero el deber se antepone a todo, y la salvación de mi alma y la de Ud. me interesa sobre todo; por lo que debo prescindir del respeto humano.

En ese manicomio me parece que ni el jefe facultativo ni sus auxiliares se dedican con verdadero empeño y amor al estudio clínico de sus enfermos, pues aunque cumplen la visita general, no la juzgo suficiente para el caso; pues en mi concepto, debe ser estudiado detenidamente cada enfermo, según lo he visto siempre hacer en establecimientos de esta índole.

Creo asimismo indispensable que se prepare la memoria que debe presentarse a fin de cada año a la Excma. Diputación Provincial de Barcelona, sintiendo que sin motivo que lo justifique, no fuese presentada la correspondiente al pasado año, por lo cual la del presente deberá abarcar también el año anterior.

Esto es obligatorio, y la falta de su cumplimiento sería motivo suficiente para la rescisión del contrato con dicha corporación.

Creo asimismo que la importancia del Manicomio de San Baudilio exige que sus facultativos y principalmente el jefe, se den a conocer en el mundo científico por medio de trabajos que, aunque breves, sean concienzudos, que revelen al hombre profundamente observador y estudioso de sus enfermos.

No vale decir que en ese establecimiento no se cuenta con grandes aparatos de hidroterapia y electroterapia, pues según informes que tengo de personas de muy alta competencia, son muy reducidos y sencillos los que se necesitan en ambas secciones, y de los cuales no carece ese manicomio, y que si algún detalle se necesitara, procuraremos proveer a ello.

Repito, mi estimado Dr., constantes son y serán  (D.m.) mis simpatías para con Ud., pero no puedo menos que tomar mi conciencia y el buen nombre del establecimiento, si que también la reputación del mismo vaya colocándose a la altura que corresponde a su importancia.

A este efecto creo necesario que, tanto la memoria como los escritos de que arriba hago mención, sean revisados y aprobados por persona facultativa, de competencia que yo nombraré al efecto, tanto para la inspección técnica de su formación, como por el modo de cumplir todo el servicio facultativo del establecimiento.

No dudo que Ud. mismo comprenderá que todo esto redunda en beneficio directo de Ud., pues de otra manera, nunca llegará a ser un especialista, cual lo exige el importante puesto que ocupa, ni por lo tanto, a obtener los beneficios que resultan naturalmente de la reputación consiguiente.

Como yo creo mi deber el ser claro, me voy a permitir hacer a Ud. algunas otras indicaciones, todas animadas de mi deseo constante de su mayor acierto.

Se me ocurre decirle que me parece que a veces, se da Ud. con demasiada facilidad por ofendido por cualquier cosa que hagan los médicos de sección, reputando que se han intrometido en las atribuciones exclusivas del Jefe facultativo, lo cual podría dar lugar a que no reine en el cuerpo médico toda aquella buena armonía que es necesaria; habiendo podido convencerme, en más de un caso, que no había habido tal entrometimiento, sino actos que las circunstancias exigían.

Asimismo, estoy seguro que Ud. no dudará, ni siquiera por un instante, que yo deseo que haya muchas salidas del establecimiento; pero que estas  sean por curación, y no a petición de las familias de los enfermos; pues mientras aquellas acreditan al establecimiento y a sus facultativos, éstas hacen muy poco favor a uno y a otros, y traen no pocas dificultades a todos.

Por lo que ruego a Ud. de no dejarse mover fácilmente por las lágrimas y los deseos de una madre o de otra persona que, escuchando perfectamente los sentimientos de sus corazones, no reflexionen en las consecuencias de sacar a sus enfermos sin estar curados.

Finalmente, atendiendo a muy autorizados criterios, he resuelto sustituir los art. 18 y 19 del reglamento interior del manicomio por los siguientes:

18.- El Sr. Jefe facultativo, convenientemente ayudado por el personal técnico, cuidará que se lleve una estadística, con objeto de que sean estudiadas constantemente las historias clínicas de los alienados, comparándolas entre si, y buscando las causas originarias de la enfermedad, indagando la categoría social del enfermo, su manera de vivir, carrera, arte u oficio a que se haya dedicado, conducta, enfermedades hereditarias, etc., etc.

19.- Con todos estos datos, y otros que los Sres. facultativos puedan juzgar necesarios, se formará semestralmente un resumen estadístico que ponga en evidencia, en cuanto sea dable, las causas que hayan podido producir mayor  número de dementes.

Espero que una vez haya estudiado todos los particulares de esta mi carta, se servirá participarme su conformidad o los reparos que estime Ud. del caso; pues me es indispensable para mi gobierno.

Con tal ocasión, se reitera con la expresión del mayor afecto su atto. amigo S.S. y Capellán.

                              Q.B.S.M.

                               Benito Menni" (2)

(1) Una de las primeras decisiones que tomó el Padre Benito Menni, al llegar a Sant Boi de Llobregat,  con las primeras comunidades de Hermanos de San Juan de Dios y Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, para hacerse cargo del Instituto Manicómico de San Baudilio de Llobregat, el 24 de setiembre de  1895,  fue cesar al director médico de aquel establecimiento, Dr. Arturo Galcerán Granés y sustituirlo por el Dr. Juan Heredia Mauricio, que permaneció en el cargo desde setiembre de 1895 hasta el año 1902.

(2) Tomada del volumen 3, nº 962, p. 940, y a su vez del libro "Fundaciones: S. Baudilio" 

miércoles, 7 de febrero de 2018

REFLEXIONES, A TRAVÉS DEL PADRE BENITO MENNI, EN OCASIÓN DEL PRÓXIMO DÍA MUNDIAL DEL ENFERMO ( 11 DE FEBRERO )

El Padre Benito Menni, sentado en el centro de la imagen, acompañado de Hermanos de San Juan de Dios y de personal médico y facultativo, en uno de los establecimientos psiquiátricos de su Orden.

El próximo domingo, dia 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebrará el Día Mundial del Enfermo, instituído por el Papa Juan Pablo II el día 13 de mayo de 1992.

He considerado que, con este motivo,  puede resultar de interés, reflexionar sobre unos párrafos de la Homilía pronunciada por el Padre Gabino Gorostieta, O.H., en la Basílica de San Bartolomé, en la Isla Tiberina, el día 26 de junio de 1985, último del Tríduo en Honor al entonces Beato Padre Benito Menni. Transcribo a continuación alguno de estos párrafos:

"... pero la luz del padre Alfieri y sobre todo la orientación del Papa le hacen tomar otros caminos, el camino de España para  ser restaurador en los orígenes, en la cuna, del carisma de san Juan de Dios, con generosidad y con disponibilidad, pues, el padre Menni comienza a realizar su vida de entrega y de servicio y esta disponibilidad y generosidad las encontramos en él entregándose totalmente de palabras y con obras a los enfermos y necesitados y precisamente porque se entrega de palabra y obra, por eso, se hace restaurador de los Hermanos en España y Fundador de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, precisamente para servir a los enfermos y necesitados...

... tiene la capacidad de ser creativo y original porque estudia la realidad social en que le toca vivir. Dialoga con los hombres de su tiempo, con los hombres de iglesia e incluso con los políticos. Dialoga con la realidad social en la cual está inmerso, para así ayudar a los que más necesidad tienen. Y por eso él será  el creador en España de los hospitales infantiles para los niños que todavía no tienen casi nada. Él será también el creador de los hospitales psiquiátricos que ya existían pero habían llegado a una situación  casi de caos y de marginación. Él será también el creador de centros para niños que tienen posibilidad de estudiar y que se encuentran marginados, creador también de centros para ancianos, para sacerdotes, que están ya retirados. Y es capaz de descubrir el carisma de san Juan de Dios en los momentos y en las situaciones puntuales de su tiempo. En una carta escrita a todos los hermanos de san Juan de Dios el padre Menni dice que lo importante no es el hospital, el centro, la obra en sí, sino que lo importante son los enfermos, los necesitados y que por eso los hermanos tienen que estar como en capacidad de ser itinerantes, esta misma palabra usa. Podríamos decir que el padre Benito Menni es capaz de vivir creadoramente el carisma de san Juan de Dios metiéndose en las necesidades más profundas de los hombres de su tiempo, y esto es lo que inculcó a los hermanos de san Juan de Dios restaurando en España la Orden y lo que inculca a las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús creando este nuevo instituto  para la Iglesia y dedicándolo también  al servicio de los necesitados en los sanatorios psiquiátricos y en los centros para niñas, completando así la gran labor de san Juan de Dios.

Y podríamos todavía subrayar que el padre Benito Menni, es capaz de descubrir la totalidad de las necesidades del hombre enfermo y a veces tiene que tomar posturas bastante radicales en relación incluso con los médicos; por ejemplo escribiendo al director médico de San Baudilio de Llobregat le dice que a pesar  de la amistad que tiene con él, tiene que decirle ciertas cosas porque no trabajan en equipo, porque no realizan bien las historias clínicas, porque no estudian  detenidamente a cada uno de los enfermos, porque no son capaces  de darles el alta cuando tienen que salir fuera; y esto lo dice desde su gran conciencia de responsabilidad diciendo que incluso el Señor le pedirá a él cuentas de este desarrollo, al cual tienen derecho los enfermos. Y, además, el padre Menni podríamos decir que es también  el gran descubridor, dentro de la Orden de San Juan de Dios, de la asistencia integral  a  los enfermos. Él tiene una carta larguisima escribiendo a todos los hermanos de cómo nuestro carisma no solamente tiene que orientarse a los enfermos en sí considerados materialmente sino a la totalidad del hombre enfermo.

... Y hoy, desde aquí podríamos preguntarnos qué es lo que haría el padre Benito Menni. Qué haría con los enfermos psíquicos, que haría con los hospitales generales, qué haría con los ancianos, qué haría con los marginados, con los drogadictos, con los que se encuentran sin pan y sin techo, qué respuesta daría a las llamadas de los hombres de hoy, que se sienten angustiados desde la enfermedad y desde el dolor. Y seguramente que hoy el padre Benito Menni desde el cielo y desde su santidad, está invocando sobre las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús y sobre los Hermanos de San Juan de Dios para que tengamos la capacidad de hacer presente constantemente  el carisma de la hospitalidad en los momentos puntuales, en las necesidades de los hombres, con esa gran generosidad y apertura que tuvo él hacia todos".

domingo, 4 de febrero de 2018

EL DR. JOSÉ ÁLVAREZ-SIERRA EXPLICA COMO CONOCIÓ AL PADRE BENITO MENNI.

 Dr. José Álvarez-Sierra


Portada del libro "El Padre Menni y su obra", donde su autor, Dr. José Álvarez-Sierra explica en sus primeras páginas, cómo conoció al Padre Menni.


El jueves, 11 de enero pasado, colgué en este mismo blog un post "Influencia de San Juan de Dios y de su Orden, en el progreso de la Medicina y la Cirugía", (Madrid. 1950), del Dr. José Álvarez-Sierra,  premiado en el Certamen Literario del IV Centenario de San Juan de Dios. (http://vendrellcampmany.blogspot.com.es/2018/01/influencia-de-san-juan-de-dios-y-de-su.html).

Hace algún tiempo tuve ocasión de saber las circunstancias que concurrieron para que el Dr. José Álvarez-Sierra conociera al Padre Benito Menni, con el que mantuvo   una muy buena amistad.

Lo explica el propio Dr. Álvarez-Sierra en las primeras páginas de su libro "El Padre Menni y su Obra" (1) en estos términos:

"Era el mes de febrero del año 1907; uno de esos febrerillos locos que en cuestiones médicas  rayan en los más absurdos límites, ya que junto a la enfermeria clásica del invierno, hace incursiones la bonanza de las leves afecciones primaverales. Yo estudiaba cuarto año de Medicina y era interno del Hospital Clínico y del Provincial. En el Colegio de Nuestra Señora  del Recuerdo de Chamartín de la Rosa, residencia de los padres jesuítas, estaba el famoso padre Coloma, fecundo escritor, autor de la novela Pequeñeces, académico de la Lengua y de la Historia, uno de los grandes prestigios de la orden ignaciana y del Madrid periodístico literario. Estaba enfermo  con un proceso arterio-esclerósico e insuficiencia cardíaca, pero todo ello sobre el fondo de una antigua neurastenia...

Habían recetado al padre Coloma unas inyecciones de Arrhenal, alternando con otras de sulfato de estricnina. Aun cuando allí tenían un magnífico y competente enfermero, le había tomado manía  y no se dejaba pinchar por él. Pidió que fuese de Madrid algún practicante y el padre Miguel Martínez y Martín Ropero, que antes de hacerse jesuíta  había sido médico y profesor auxiliar del Colegio de San Carlos, me llamó para que yo fuese todas las tardes y me llevarían en el carruaje de la comunidad...

Una de las tardes cuando estaba hirviendo la jeringa, se acercó para ayudarme un religioso que vestía el hábito de San Juan de Dios. Alto, sin demasiada estatura; erguido, sin el gesto petulante de los que presumen de buen tipo, y unos ojos de mirar profundo que me impresionaron. Después de haber puesto la inyección, me felicitó por la habilidad con que había practicado la pequeña operación de cirugía menor y me dijo que él  era practicante y había puesto muchas. Surgió entonces la inevitable presentación, que hizo el padre Martín Ropero, quien por cierto era pariente de mi madre. Aquel fraile de sotana negra con el escapulario de los hospitalarios era ni más ni menos que el padre Benito Menni, o,h., de quien había escuchado en numerosas ocasiones magníficas referencias como fundador y provincial del manicomio de Ciempozuelos. Estuvimos conversando largo rato. Hombre de amena charla era escuchado con respeto y atención por el padre Coloma, que como todo el mundo sabe presumía de buen conversador. Cerca de dos horas estuvimos compartiendo. Derivada la conversación a mi condición de futuro galeno, me manifestó su gran simpatía por la medicina,  que conceptuaba  como la más interesante, útil y digna de las profesiones universitarias...

Sin darse importancia, expresándose de modo ameno, con pinceladas de fino humorismo, hizo desfilar delante de mis ojos de aprendiz de médico una visión muy perfecta del estado de la neuropatología en aquella época. Recuerdo dos frases que hicieron impacto en mi memoria. Una de ellas  respecto al hipnotismo -- en aquellos años muy de moda -- afirmando que en las mujeres histéricas aun cuando al principio proporcionaba curaciones espectaculares, a la larga, las ponía más chifladas -- fue su frase -- de lo que estaban con anterioridad. Otra, la sentenciosa afirmación: el que perdió la cabeza, tenía muy poco que perder, refiriéndose a los locos.

Salimos juntos del convento de Chamartín y me invitó a subir en su carruaje, llevándome hasta mi casa. En el camino fui confirmando que me encontraba ante un hombre excepcional, que poseía una clara visión de los problemas médicos y sociales. Parte de nuestra conversación versó sobre el genial novelista padre Coloma, a quien habíamos dejado hablando y discutiendo con otros dos famosos jesuítas...

El padre Menni me hizo observaciones muy atinadas del padre Coloma, formulándome juicios muy concretos y certeros  sobre este sacerdote de ejemplares virtudes...

En aquellos tres cuartos de hora  que duró nuestro viaje hasta el centro de Madrid, quedé maravillado de los juicios certeros que rápidamente hacía  de hechos y personas y que coincidían con los que yo venía observando en la celda del padre Coloma.

Menni me invitó a que fuese alguna mañana por el asilo de niños escrofulosos del paseo de las Acacias donde pensaba estar un par de semanas y también al manicomio de Ciempozuelos para presentarme al director facultativo doctor Rodrigo.

Alguna que otra vez coincidimos en Chamartín, pues su presencia y conversación atemperaban los nervios desatados por el autor de Pequeñeces, pero cuando le suspendieron  las inyecciones, un poco contra la voluntad del  enfermo, por ser una terapéutica que le agradaba, dejamos de vernos.

Pasaron varios años y en marzo de 1912, determinismos de la madre casualidad, me llevaron a ser médico director del hospital - asilo San Rafael, para niños escrofulosos, raquíticos y lisiados de la carretera de Chamartín de la Rosa. De ello me consta que se alegró mucho el padre Benito Menni. Tengo para mi  que en aquella designación  por los padres Federico Rubio y Fautino Calvo, acaso influyese la opinión del general de la orden. Por eso, cuando ocurrió, tuve un gran sentimiento al conocer su fallecimiento y acudí a la frontera de Irún acompañando a varios superiores de la orden de San Juan de Dios cuando llegaron sus restos a España y los trajeron a Ciempozuelos" 

(1)  Dr. José Álvarez-Sierra. "El Padre Menni y su Obra". Editorial Hospitalaria. Barcelona. 1968. Páginas 7, 8 y 9.



 

lunes, 29 de enero de 2018

EL PADRE BENITO MENNI ALERTABA DEL RIESGO DE CATALEPSIA EN LAS PERSONAS FALLECIDAS ASILADAS EN SUS ESTABLECIMIENTOS.


Los medios de comunicación social se hicieron amplio eco, en los primeros días de este mes, del caso de  Gonzalo Montoya, un preso de la cárcel española de Vallbona al que un médico forense había certificado su muerte el día  7 de enero pasado,  y despertó en la morgue del Instituto de Medicina Legal de Oviedo, momentos antes de que los forenses le practicaran la autopsia.

LA CATALEPSIA

La catalepsia es un estado morboso que se caracteriza por la rigidez cérea de las extremidades, con la desaparición de signos vitales. El cuerpo se mantiene rígico e inmóvil, y la persona afectada no responde a los estímulos. El pulso y la respiración  se vuelven lentos y  la piel se pone pálida, con lo que, a pesar de la apariencia de estar fallecida, puede estar completamente consciente de lo que ocurre en su alrededor.

LOS ESTABLECIMIENTOS PSIQUIÁTRICOS, LUGARES DE ALTO RIESGO EN EL PASADO.

Los establecimientos psiquiátricos eran, en el pasado, lugares de alto riesgo de sufrir catalepsia sus asilados, atendido que el desencadenante eran, mayoritariamente, la epilepsia y la esquizofrenia, entre otros.

Los sepultureros, al efectuar exhumaciones, habrían sido testigos en el pasado, en más de una ocasión, de constatar tapas de ataúdes arañadas o apreciar que los restos cadavéricos que contenían aparecían contraídos, boca abajo o en posición distinta de la que habitualmente se colocan en el interior del ataud cuando han fallecido. Cuando esto ocurría, estaban ante el caso de una persona que en su día había sido enterrada en vida.

EL PADRE BENITO MENNI ALERTÓ DE ESTE RIESGO EN LAS CONSTITUCIONES.

El riesgo de esta terrible enfermedad no pasó desapercibida por el Padre Benito Menni,que alertó de este peligro en las Constituciones. "... En las desgracias imprevistas, no se dejará jamás de llamar con urgencia al Sacerdote, pues a las veces en tales casos no han muerto todavía las personas, aunque lo parezca; téngase grandiosísimo cuidado de no dar sepultura sin antes cercionarse bien de la defunción, toda vez que solamente se debe juzgar cierta, cuando haya comenzado la corrupción cadavérica, pues en ciertos casos, como la catalepsia, sucede que aparentemente se cree durante varios días, que una persona está difunta sin estarlo" (1) 

(1) Constituciones de la Congregación Religiosa de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Art. 163, punto 6º. Imprenta Góngora. Madrid. 1930.

martes, 23 de enero de 2018

HACIA LA UNIFICACIÓN DE LAS TRES PROVINCIAS CANÓNICAS DE LA ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS EN ESPAÑA PARA EL AÑO 2020.



El Hno. José Luís Fonseca, ha vuelto a ser designado como Superior Provincial por los Hermanos Capitulares, en el marco del 25ºCapítulo Provincial, que se está celebrando estos días en El Escorial (Madrid).

En el transcurso de las jornadas del Capítulo Interprovincial que se está celebrando estos días  en El Escorial (Madrid), los Hermanos capitulares han vuelto a designar al Hno. José Luís Fonseca como Superior Provincial.

Mañana se aprobará la composición del Consejo Provincial, que habrá de liderar la unificación de las tres provincias canónicas de la Orden en España -- Aragón, Bética y Castilla -- en Provincia Única, con el objetivo de poder responder mejor  a los desafíos de la institución, según manifestó el Superior General de la Orden, Hno. Jesús Etayo.

Con ello, en esta quinta jornada del Capítulo Interprovincial, los Hermanos capitulares de las tres provincias canónicas españolas, han tomado una de las decisiones más importantes con relación al futuro de la Orden en España, como ha sido la aprobación de la constitución  de una Provincia Única para el año 2020, con un proceso transitorio de dos años a partir de estos momentos, al tiempo que se han votado cerca de 30 propuestas referidas al futuro en relación a los tres Ejes de Estructuras, Hermanos y Colaboradores. 

domingo, 21 de enero de 2018

CAPÍTULO INTERPROVINCIAL DE LA ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS, SOBRE SU FUTURO EN ESPAÑA.

 
Hno. Jesús Etayo, Superior General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

El pasado día 15 de enero tuvo lugar en El Escorial, la apertura y constitución del Capítulo Interprovincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios bajo el lema :"El futuro  de la Hospitalidad en España", que se celebrará  hasta el próximo jueves, 25 de enero. Previamente ha tenido lugar  la constitución de las  Capitales Provinciales de las tres provincias  canónicas de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España: Castilla, Bética y Aragón.

El Superior General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Hno. Jesús Etayo,  destacó que "Como dicen las Constituciones, el Capítulo Provincial es el órgano extraordinario de gobierno de la Provincia, en él se manifiesta  de forma especial, la unión de las diversas comunidades locales entre sí y con toda la Orden. Es por tanto, un acontecimiento central para la vida de las Provincias, donde el principal objetivo debe ser evaluar e impulsar el carisma y la misión de la Orden en la Provincia, según el espíritu de San Juan de Dios".

También recalcó  que " la realidad que nos toca vivir requiere respuestas y decisiones audaces ante los desafíos que se nos presentan. Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas deben ser distintas".

En este capítulo participan un total de 120 asistentes, entre Hermanos y colaboradores, que en los próximos días reflexionarán y debatirán sobre el futuro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en torno a las  cuestiones principales: Estructuras, Colaboradores y Hermanos.

Actualmente la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios cuenta en nuestro país con una red de 75 centros sociales y sanitarios; 220 Hermanos y alrededor de 1.200 trabajadores y 3.600 voluntarios.

FUENTE DE CONSULTA

" Horeb". Unió de Religiosos de Catalunya. Barcelona, 18 de gener de 2018. Any XI. Núm. 424.